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Todos los años hay que hacer una visita como mínimo al occidente asturiano, el paraíso del cicloturismo de puertos. Y el centro neurálgico de ese paraíso es la sierra de La Bobia y sus zonas aledañas, un verdadero laberinto de carreteras que crean casi infinitas opciones de enlazados, todos ellos duros y bellos como pocos.
Esta vez tocó disfrutar de la vertiente de Penzol, una de las más duras de La Bobia, y de la vertiente tradicional del Pico Ouroso, una verdadera maravilla.

El tramo final de la subida a La Bobia
Y otra vez en el occidente asturiano para hacer una ruta. La ruta transcurrió por la reserva de los Oscos y el Eo, con las subidas al Pico Ouroso y La Bobia. Profundos y angostos valles, frondosos bosques autóctonos, molinos, arroyos... todos eso nos espera en esta ruta. Y un compañero inesperado, el viento.
2500m de desnivel acumulado en tan sólo 87kms. El auténtico paraíso para el cicloturismo de puertos.


Molino de Soutelo
El occidente asturiano es la zona estrella de la región a la hora de hablar de cicloturismo de puertos. Y La Bobia es el epicentro de esa zona. Un enjambre de carreteras ascienden a la sierra dotándola de infinitas vertientes y convirtiéndola en el paraíso del cicloturismo de puertos en Asturias.
Llevaba un año sin hacer una ruta por el occidente asturiano, así que decidí ir a subir dos vertientes de La Bobia, la de Doiras y la de Penzol, en una ruta que acumuló 2450m de desnivel en tan sólo 100kms.


Sierra de La Bobia
La Garganta es un puerto clásico del occidente asturiano que une la costa con la zona de los Oscos. Aquí vamos a ver la vertiente más conocida y también la de más entidad, que no es otra que la que saliendo de Vegadeo asciende hasta el puerto de La Garganta.
Hablamos de un puerto sin gran dificultad aparente, ya que su media apenas llega al 5%. Pero hay que tener en cuenta que son más de 18kms de ascensión y 900m de desnivel, por lo que estamos ante una subida de desgaste que siempre nos puede pasar factura en los últimos kilómetros de la ascensión.


En el cicloturismo hay días buenos Y días malos. En los buenos se transita por sitios nuevos o espectaculares. En los malos las sensaciones son malas, llega la pájara y se sufre lo indecible para finalizar la ruta. Pues ambas cosas me pasaron la semana pasada en una dura ruta por el occidente asturiano, esta vez por los Oscos y el valle del Navia.
En total fueron 140kms y 3450m de desnivel, con las subidas a La Garganta, El Chao, Cereixeira, San Esteban de los buitres, Carrugueiro y A Rebuqueira.



La sierra de la Bobia, situada en el occidente asturiano, tiene casi infinitas vertientes para acceder a sus puntos más altos. Entre ellas encontramos todo tipo de subidas: desde verdaderos muros como la vertiente de Soutelo, subidas largas y duras como la vertiente de Penzol, o largas y muy tendidas como la que sube desde Vegadeo por La Garganta.
Aquí vamos a ver la más sencilla de todas, la que sale de Villanueva de Oscos y sube desde La Garganta. Se trata de una subida larga, 11kms, pero de pendientes muy suaves ya que no llega al 4% de media.


El pasado sábado me acerqué de nuevo hasta el occidente asturiano para hacer una ruta que incluyese la brutal subida a La Bobia por Soutelo. Para ello saldríamos de Vegadeo, con la subida a La Garganta de mano, y después de La Bobia continuar la ruta conociendo la zona. Todo ello se vió frustrado por una inoportuna avería mecánica. A continuación la crónica de lo que pudo ser y no fue, jaja.

Había quedado a las 10 con Javi y Jorge en Vegadeo, ellos ya llevaban un par de horas de ruta cuando nos juntamos y nos dirigimos a La Garganta, que ya se comienza a subir desde el mismo Vegadeo.
Es un puerto muy tendido, con grandes rectas y carretera ancha. Pese a ser algo pestoso, me pareció un puerto entretenido de subir.






En varios puntos de la subida podemos ver Ribadeo y el mar a nuestras espaldas.


Llegamos al kilómetro más duro, al 9% de media, y ya vemos la cima al fondo. Javi y Jorge van sin cadena y se van por delante. Yo sigo a mi ritmo, que quiero guardar fuerzas ya que La Bobia es un pepino de puerto, aun así las sensaciones son buenísimas y subo a buen ritmo hasta la cima.



Muy curiosa la cima, con una rotonda, unos restos de un castro y un dolmen.



Nos adentramos en Los Oscos. Nos dirigimos hacia Villanueva, con parada en una fuente para repostar.



Llegamos a Villanueva de Oscos, donde podemos ver su monasterio, y donde también aprovechamos para hacer una parada para tomar un café y comer un riquísimo bizcocho casero que nos ofrecen.





Con bastante pereza arrancamos de nuevo, para ascender la vertiente más sencilla del Alto de Loujedo, que nos llevara hasta el cruce en el que debemos desviarnos hacia La Bobia.



La bajada hacia Soutelo es brutal, la pendiente es extrema y la sensación de que te estas metiendo en la boca del lobo es brutal. Tras parar un par de veces para que se enfriasen las llantas, llegamos a Soutelo, precioso paraje en el fondo de una angosto valle.



Y comenzamos La Bobia. La primera rampa ya se va por encima del 12-13% con facilidad. El primer kilómetro es brutal y alterna rampas muy duras con zonas algo mas "cómodas" al 9-10% jajaja.


EL segundo km nos da un pequeño respiro. La subida es muy rectilínea, pero no se hace para nada monótona.




Llegamos a Arbeyales, y tras pasar el pueblo está situada la zona más dura de la ascensión, con rampas sostenidas al 18% en hormigón. Se hace muy dura, pero hoy voy sobrado y lo paso con relativa solvencia siguiendo el plan previsto de antemano: Ir muy despacio y si se puede ir más despacio todavía, jaja.



Seguimos ganando altura, las pendiente ha bajado bastante, pero continua en un 11% con alguna rampa dura intercalada. Subo hablando con Javi e incluso vamos bromeando constantemente, hoy me voy a merendar La Bobia....



...cuando sucede lo peor, pedalada en falso, miro hacia el pie y veo la biela suelta. Todavía no se como conseguí no caerme.
Miramos bien la biela y vemos que el tema no tiene solución. Dudamos entre que baje uno de ellos a por el coche o subir andando lo que queda de puerto ya que luego, en teoría jojo, es todo bajada hasta el coche.
Así que me descalzo y a subir caminando, queda inaugurada mi trayectoria como duatleta, jaja.
Apenas 300m después llegamos al segundo descanso, las vistas de todo el occidente y de la última zona dura son brutales.



Este es el plan.... jajaja.


Seguimos ganando altura y las vistas cada vez son mejores.





Pese a la mala leche que llevo por culpa de la avería, trato de seguir disfrutando lo más posible del entorno, que merece la pena disfrutarlo.




Coronamos La Bobia, aunque quedan todavía tres kilómetros de crestéo, que también tengo que hacer andando para mi desgracia, jajaja.


Por fin comienza la bajada y cuando llegamos al cruce de la vertiente de Molejón, decidimos bajar por ella ya que en teoría es la vertiente que baja más directa a Vegadeo. 
La carretera es guapísima, con el mar al fondo y tiene unas rampas bestiales, la pena es que el asfalto está en unas condiciones lamentables en los 2-3 kms más duros.



Los últimos kms tiene algunos toboganes, en los que para completar el show, soy empujado por Javi, que está como un torín, pero al que oigo resoplar por primera vez sobre la bici, claro, mi peso no es el de Nairo Quintana precisamente, jajaja.


Y por fin llegamos a Vegadeo, con la biela rota como trofeo del primer duatlón de La Bobia, jajaja.


Un gran día que acabó en un gran chasco, pero así tengo un excusa para volver a La Bobia.
Agradecer a Javi y a Jorge la compañía en la ruta y la eterna paciencia de la que hicieron gala durante mi avería. Un placer compartir pedaladas y paseo con vosotros, jaja.

Más fotos y algún video en la crónica que hizo Javi para su blog