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Tarna es uno de los grandes puertos de paso de Asturias a la meseta a través de la Cordillera Cantábrica. Sin tener grandes rampas si que acumula mucho desnivel, y si se prolonga la subida hasta Las Señales, entre el valle y el puerto se acumulan cerca de 1400m de desnivel. Esto, unido a la belleza del puerto, y más en otoño, hace que sea una de las más grandes ascensiones que se puede hacer en Asturias.


Redes en otoño
El puerto de Tarna/Las Señales es un clásico del cicloturismo asturiano. Había pasado por el varias veces y siempre me había gustado, aunque nunca me había maravillado. A finales de octubre decidimos ir a visitarlo para ver los colores del otoño en los bosques de la zona alta de Redes, con bosques autóctonos de haya y roble en sus laderas.
Lo visto ese día nos dejó sin palabras. Por momentos llegué hasta a emocionarme ante tanta belleza.
La crónica del la subida, en compañía de Marcos, va a estar compuesta unicamente por fotos. No hay palabras que puedan describir lo que vieron nuestros ojos.


Parque de Redes en otoño

Este año, debido a los monzones que llevamos sufriendo desde hace muchos meses, apenas he podido salir en bici. La ruta más larga que había hecho a lo largo del año era de 5 horas, y acabé hecho una piltrafa.
Así que cuando me propusieron hacer una ruta de 215kms y 2800m de desnivel, pensé que era una locura...pero igualmente me apunté.
Y esta es la crónica de ese día de locura.

Las hoces de Vegacervera
Colladona, San Isidro y Las Señales, una ruta clásica en cualquiera de los dos sentidos. El pasado jueves decidimos hacerla Marcos y yo, ya que él aún no había subido esos puertos y yo, a lo tonto, ya llevaba 3 años sin pasar por ellos.
En total fueron 121kms y 2300m de desnivel acumulado.



El pasado sábado, en compañía de Gilberto, hice una de las rutas a las que más ganas le tenía, el clásico enlazado de Tarna y Las Señales con San Isidro, pero saliendo desde casa. 194 kms y 3000m de desnivel, con niebla, bochorno, sol, truenos, lluvia, viento huracanado, avituallamientos de primera y entrenamiento tras moto, todo ello en el mismo día, una jornada épica que a continuación me dispongo a relatar.

Salgo de casa temprano, aunque con el retraso ya habitual, rumbo al Berrón, donde me reunire con Berti, y ya al principio de la ruta hay algún pique con los PROs que abundan por esa carretera, cuya estupidez llega a niveles enfermizos.
Tras juntarme con Gilberto, nos dirigimos hacia la Gargantada, que subimos entre la niebla sin mayor dificultad, y descendemos hacia el valle del Nalón, que deberemos de remontar hasta su nacimiento en la Fuente La Nalona.
En los primeros kilómetros del valle, la niebla nos acompaña mientras rodamos al lado de los múltiples pozos mineros que jalonan la cuenca del Nalón, alguno de ellos ya es mítico para la grupeta... jaja


Los primeros kms del valle, cruzando la ciudad lineal, se hacen bastante pestosos por culpa del tráfico y los semáforos, pero a partir de Laviana, la carretera pasa a ser casi exclusivamente nuestra y la pendiente aumenta un poco, siendo ya casi siempre falso llano, con algún repecho intercalado, como el de la presa de Tanes, con un km a más del 10% de media.


Tras pasar Campo de Caso, la carretera se estrecha y los repechos cada vez son más duros y más abundantes. El terreno es pestoso, pero las sensaciones son buenas y el ritmo también.
Poco antes de comenzar Tarna, llega la sorpresa del día. Gilberto padre ha bajado desde Cofiñal con el quad y nos va a hacer de moto de asistencia/moto1. Nos trae agua fría y refrescos que se agradecen una barbaridad.


Y tras llevar ya toda la vida remontando el valle, por fin empezamos el puerto propiamente dicho, cuyo primer km es el más duro con rampas que llegan al 10%. Me encuentro bien, pero prefiero regular, y gilberto, que va como una moto, enseguida me deja atras.


En la primera parte del puerto, el calor aprieta y pese a no tener grandes pendientes, se hace duro.


Al llegar al pueblo de Tarna, ya vemos la cima, y las nubes que amenzaban tormenta, también nos esperaban arriba.


A partir del pueblo de Tarna, el puerto entra en una zona de revueltas muy bonitas, pero ya noto los kilómetros y el hambre, y pese a no ir apajarado, una sensación de debilidad me invade y ya voy con la luz roja encendida. Gilberto me espera, y las conversaciones hacen los kilómetros más amenos.







Llegamos al tunel, que marca la entrada a la fase final de la ascensión.



Y como ya me había dicho Gilberto, a la salida me soltó un hachazo de los que hacen época, y del cual hay vídeo, jajaja.  


Coronamos Tarna, con el ya clásico posado junto al cartel.


Y tomamos rumbo a Las Señales, tres kilómetros sin mucha dificultad, aunque al final se hicieron duros, por uno de los tramos más bellos por los que se pueda rodar.




Coronamos Las Señales, entre rayos y truenos, con el cielo de un color que no presagiaba nada bueno.


Bajamos hacia Cofiñal, con alguna gota durante la bajada, y fue guardar las bicis para comer y ponerse a caer una tormenta tremenda.
Pero eso no importaba, llegaba el mejor momento del día, la comida a la que me invitó la familia de Gilberto. No hay palabras de agradecimiento suficientes para describir su hospitalidad, así se hacen las rutas sin esfuerzo.
Tras recargar las pilas a tope nos dirigimos a San Isidro, subida a la que le tenía ganas ya que la anterior vez que pasé por allí, pené de mala manera.
Las sensaciones son muy buenas, pero como no hay nada sencillo en la vida, al llegar a la zona más dura de la subida, la ascensión hasta Isoba, el viento nos castiga con dureza y hay que apretar de verdad para conseguir coronar.


Tras superar la laguna, el aire nos entra de lado y se hace complicado hasta manetener el equilibrio, nos llueve por momentos y la temepratura es fresca, parece mentira con el calor que hizo en Tarna.


El viento amaina un poco, pero será solo algo temporal, hasta que lleguemos al siguiente repecho, donde como no, nos vuelve a castigar con dureza.




El viento para de nuevo, está vez ya será de forma definitiva, y ya vemos la estación al fondo, solo queda un pequeño esfuerzo y ya coronamos.






Nos despedimos de Gilberto padre, que nos ha acompañado de nuevo en está subida y bajamos hacia Asturias, con mucha calma, ya que aunque no llueve, la carretera está mojada y ya tiene bastantes baches.



Repostamos agua en Cuevas y allí llega el momento locura del día, nos unimos a otro cicloturista y vamos a más de 50kms/h durante unos kms. Los profesionales entrenan tras moto, yo entreno tras Gilberto, jajaja.
Y entre la velocidad y que el terreno es favorable, llegamos a Mieres en un momento, donde aforntaremos la subida a san Tirso, muy sencilla, pero con 170kms en las piernas se hace dura.
Tras coronar bajamos a Riaño, donde nos separamos, y ya me dirijo a Tudela para subir hasta San Esteban. Ya sólo, la subida se me hace larga, pero la ruta ya estaba hecha, 194kms en 9 horas.


Agradecer a Gilberto la compañía y que aguantase mi ritmo patatero, y agradecer también todas las molestias a la familia de Gilberto.
Llevaba mucho tiempo con ganas de hacer esta ruta, muy clásica, y que ya había hecho en el otro sentido, así de paso volvía a subir San Isidro, y disfrutaba de Las Señales, que solo había bajado. La Colladona fue el aperitivo del día. 121kms y 2400m de desnivel en algo más de 6 horas.


Salgo a media mañana de Laviana rumbo a La Colladona. El día está frío y además se me han olvidado los manguitos en el coche, así que si se pone muy feo doy media vuelta.
La Colladona es un puerto muy tendido al principio, casi falso llano, pero que tiene unos kms finales al 6-7% muy constantes. Nada más llegar a esos kms ya se divisa la cima.


La subida atraviesa un bosque precioso (hoy ha sido un día de bosques), y también deja buenas vistas de Peña Mea, aunque hoy estaba parcialmente cubierta por las nubes.


El trazado del puerto hace la subida amena, con rincones bonitos cada poco.


Y sin mayor dificultad corono. Aprovecho para comer algo y abrigarme para la bajada, y cuando saco el cortavientos del bolsillo caen de una de las mangas los manguitos, estoy de suerte, jajaja.


Cambio de valle y las vistas son impresionantes, con Cotobello enfrente.


Bajo con mucho cuidado a Cabañaquinta, y allí comienzo a remontar el valle. Son unos 13 kms de falso llano. Tras unos pocos kms ya se ve parte de la subida a San Isidro.


Además de picar constantemente hacia arriba, esta zona es muy pestosa, porque la carretera es muy ancha y las rectas kilométricas. Fue sin duda el peor momento del día, y es que vaya como se me atraganta este terreno, jajaja.


Paso Felechosa y el paisaje cmabia, el valle se cierra y la pendiente aumenta. El puerto va a comenzar.



La primera parte de la subida es un tramo rectilíneo, con la pendiente muy constante al 6-7%, que la anterior vez que subí por aquí se me atragantó muchísimo. Pero los kms y las rutas acumuladas se notan, y hoy voy mucho más cómodo.


Al momento ya puedo ver las viseras antialudes, punto más característico de la ascensión.



La siguiente parte de la subida es una zona de herraduras en la que vamos ganando altura en la aldera, es muy escénica y deja bonitas vistas.


La pendiente sigue siendo muy constante, aunque un pelín más suave. Última herradura y a por las viseras.


La zona de las viseras, realmente tremenda, hace de este puerto una maravilla.



Y allí mismo, al lado de las viseras, podemos contemplar lo que hemos ascendido desde el mirador.


Tras las viseras viene la parte más dura de la ascensión, un kms al 9,5% con rampas del 14%, que paso un poco apretado, pero bien, y llego a la zona de pastos, donde la pendiente baja al 5-6%, para ya no variar hasta que coronamos cuatro kms más tarde.



La estación invernal de Fuentes de Invierno.


No hay una ruta en la que no haya un cartel sorprendente, jajaja.


Y llego a la cima, León me recibe con bonitas vistas.


Cae San Isidro, el coco del día, un primera duro, más de lo que indican sus números, y sobretodo es realmente bonito.


Bajo hacia Puebla de Lillo. La carretera es muy cómoda  ancha y con buen piso, así que se puede ir rápido y aprovecho para apretar un poco. La zona es espectacular.


La laguna de Isoba, con bastante agua para la sequía que hay.


Los bosques comienzan a tener esos tonos otoñales tan bonitos. Pasar por aquí dentro de un mes será espectacular.




En Puebla de Lillo tomo dirección Las Señales, 11kms de subida con sus últimos 8kms al 5-6%.


Hasta Cofiñal, unos dos kms, la subida es un falso llano con grandes rectas.


Tras Cofiñal comienza la subida, que es un poco pestosa, ya que su pendiente varia constantemente y es difícil coger un ritmo cómodo, pero el trazado y el paisaje son tan bonitos que hacen que eso importe menos.


Me sorprendió encontrarme un teito en plena subida.


Cambio de vaguada y puedo ver por donde he subido, como ya dije, el trazado es realmente bonito.


Y que bosques tiene este puerto...



Corono Las Señales, el tercero del día. Un puerto muy guapo.


Hasta ahora la lluvia me había respetado, pero al cambiar de valle, empieza a orbayar ligeramente.


Bajo los tres kms que hay hasta Tarna y parece que amaina un poco.


Pero por el lado asturiano está lloviendo, lo mejor para bajar Tarna, un puerto con un asfalto horroroso, sobre todo en el túnel que hay arriba del todo.


Aun así, que bonito es Tarna, atraviesa una garganta, bosques, tiene herraduras, y en la zona alta se abre y deja ver todo el valle.


La bajada con lluvia se hace difícil y además, al tener mojadas las manos se me está congelando, por suerte, justo al terminar la bajada, deja de llover, así que tras pedalear un poco entro en seguida en calor. Todavía quedan unos kms de carretera estrecha por un terreno descendente, hasta llegar a Campo de Caso, donde la carretera de ensancha. De aquí al coche, 27kms por una autopista, eso si, los bosques siguen siendo espectaculares.


La presa de Tanes estaba muy baja, empieza a hacer falta que llueva.



Y tras unos kms muy cómodos, llego al coche y doy por finalizada la ruta. Ha estado muy bien, y me he quedado con muchas ganas de subir Tarna, así que dentro de un mes, cuando estén los bosques en pleno esplendor otoñal, habrá que repetirla al revés.