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Los Alpes franceses está llenos de puertos imponentes, y con una gran leyenda ciclista a sus espaldas, pero todavía guardan joyas poco conocidas como el Col de La Bonette, el paso de montaña más alto de Europa. Aunque esto tiene truco ya que en realidad el paso es Restefond, a 2715m de altitud, pero la carretera traza un curioso lazo para llegar a los 2802m de altitud.



El Tour ha pasado por este puerto en cuatro de sus ediciones. En el 62 y 64 con Bahamontes coronandolo en cabeza.
En el 93 con Robert Millar pasando el primero por su cima tras rememorar con Delgado sus clásicos duelos de mediados de los ochenta.


Y por último también se paso por el en el 2008, en una etapa sin mucha historia, pero que dejo unas imágenes increíbles de uno de los puertos más bellos del mundo. Sus últimos 10kms de subida y los primeros de descenso son de una belleza indescriptible con palabras, lo mejor ver las imágenes y disfrutar.



El Naranco es un puerto especial para la gente de Oviedo, en sus rampas hemos sufrido y disfrutado todos los cicloturistas de Oviedo. Tras crecer en sus faldas, la primera vez que lo subí en bici fue algo indescriptible, con los años te das cuenta de que la hay un motón de subidas más duras que el Naranco en Asturias (aunque en sus últimos tres kms, como te atasques, puedes pasar un mal rato), pero las vistas desde su cima y la historia de sus rampas hacen de esta ascensión una de las que no deben de faltar en el zurrón de cualquier cicloturista, y para la gente de Oviedo siempre será nuestro coloso, jajaja.
En sus laderas hemos visto alguna de las etapas más épicas que se recuerdan de la Vuelta, como la mítica etapa del 93.


El Naranco fue la última linea de meta que cruzó Miguel Indurain. (A partir del minuto 20)


Todas estas historias tuvieron un claro predecesor, el más mítico escalador de todos los tiempos, José Manuel Fuente "el Tarangu", que usaba estas rampas para entrenar y en las que se aseguró la victoria en la edición de la Vuelta de 1974.
En 1995, la cima del Naranco pasó a denominarse cima Tarangu, en honor al escalador de Limanes que fallecería poco tiempo después.
Este viernes, coincidiendo con la llegada de la Vuelta al Naranco de nuevo después de 16 años, se colgó una placa para homenajear a Fuente, con su famosa estampa entrando en la meta pedaleando solo con una pierna, gesto en el que agradecía todo lo que había hecho por él el médico que le había operado la rodilla tiempo atrás.

Así que ayer era el mejor momento para soltar piernas tras ir al Angliru y acercarse hasta el Naranco, a rendir homenaje al Tarangu, ese escalador que solo conocía el ataque, sin pensar en las consecuencias.




The greatest show on earth es un magnífico documental sobre el Giro de Italia de 1974, en el que podemos disfrutar del ciclismo de aquella época, un ciclismo que se parece ya en muy pocas cosas al actual.

Este documental es la típica producción de la época (hay varios documentales más del estilo, como A sunday in hell), ciclismo boogie boogie, grandes paisajes y épica a partes iguales, en el que podemos ver enfrentados al gran coco de aquellos tiempos, Eddy Merckx, ganador de las dos ediciones anteriores de la carrera transalpina, y José Manuel Fuente, el grandísimo escalador ovetense, reciente ganador de la Vuelta a España de aquel año, arrasando en la etapa que finalizaba en el Naranco.


También podemos disfrutar en el documental de un ya veterano Felice Gimondi, vistiendo el maillot arcoiris, y a un jovencísimo Baronchelli, neoprofesional aquel año, gran revelación de la carrera al quedar 2º, aunque a la postre sería su mejor resultado en la corsa rosa.

Nunca el Tarangu estuvo tan cerca de derrotar al Canibal pese a su 5º puesto final, haciéndose con la maglia rosa en la 3ª etapa y no soltándola hasta su terrible pájara camino de San Remo, en la que no solo perdió el liderato, si no cualquier opción de repetir el podio que había logrado dos años antes.
Aun así, Fuente no era un ciclista como los actuales, pese a ser español, era el favorito de los tifossi, y atacó sin descanso en los Dolomitas, logrando dos victorias de etapa, incluida la que acababa en las terribles Tres Cimas de Lavaredo.

El documental tiene un encanto especial, se puede ver el cariño de los aficionados italianos hacia Fuente, sobre todo el día que pierde el liderato, los chirridos de las bicis y de los coches en los descensos, los equipos en los hoteles, los gregarios experimentando diferentes maneras de abrir botellas... todo ello aderezado por una banda sonora con la típica música setentera, que le da un aire especial.
Aunque por encima de todo hay dos momentos espectaculares en el video. El primero es el descenso del Monte Carpegna en la 9ª etapa, entre la niebla, con un aspecto fantasmal.
El segundo es la ascensión a las Tres Cimas de Lavaredo, con Fuente escapado entre los enfervorizados tifossi, con Merckx, Gimondi y Baronchelli a su caza. El show que montan los aficionados, con caídas, coches levantados en volandas, peleas, aficionados subiendo al lado de los corredores ¡en bici!... deja a los aficionados de hoy en espectadores de opera. No es descriptible con palabras, hay que verlo, y disfrutarlo....