Mostrando entradas con la etiqueta Maravio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maravio. Mostrar todas las entradas

Los Puertos de Maravio son una maravilla que tenemos en Asturias y que trato de visitar casi todos los años. La ruta fue la más sencilla que se puede hacer de manera circular, con Trubia como punto de inicio y final, y unos 1400m de desnivel para 83kms.


Puertos de Maravio

A los Puertos de Maravio hay que ir por lo menos una vez al año. Este año he hecho pronto los deberes, y visité la dura subida de la zona central de Asturias en una ruta de 112kms y unos 1700m de desnivel acumulado.


Subida a Marabio por el valle del río Villabre

El calor. El maldito calor. Como endurece una ruta hacerla con unas condiciones duras y, para mi, la peor de todas es el calor asfixiante que sufrimos cuando decidimos hacer esta ruta, ya bastante dura por si sola. Porque una ruta con las subidas a Santianes, La Corredoria, San Lorenzo, Maravio y Yernes acumula casi 3000m de desnivel en poco más de 90kms.
A continuación la crónica de tan dura ruta, hecha en compañía de Berto, David, Lolo, Parga y Rubén.


Petando en el Maravio
Dos años y medio habían transcurrido desde la última vez que fui a uno de los colosos de la zona central asturiana, los Puertos de Maravio.
El pasado sábado me acerqué hasta esta espectacular subida junto a Luis y Pablo, en una ruta de 109kms y 1700m de desnivel acumulado.


Puertos de Matavio

Cuatro años hacía ya que no me acercaba hasta esa maravilla que es la ascensión a los Puertos de Maravio. Así que la semana pasada me acerqué hasta allí por la ruta más cómoda posible. En total 112kms y unos 1800m de desnivel.



El día 21 de este mes fuimos a visitar los Puertos de Maravio por Villamayor, vertiente que aun no conocíamos. El plan inicial incluía más subidas, pero una avería nos obligó a recortar la ruta, dejándola en  74kms y 1300m de desnivel
David, Pablo y yo formamos la grupeta.


Salimos de Trubia con bastante frío y vamos remontando el valle, que va picando hacia arriba constantemente,  tranquilamente.
Tras desviarnos en Caranga rumbo a Teverga, el desfiladero se estrecha y se vuelve realmente bonito.




Llegamos a Entrago y nos desviamos hacia los Puertos de Maravio. Los primeros kms son muy tendidos.



Tras 3 kms suaves, con alguna rampilla por el medio, llegamos al cruce de Villamayor y la carretera se inclina bastante.


Hay zonas de bosque y otras zonas más abiertas.




Y tras algo más de dos kms al 9-10%, llegamos a Villamayor, con una buena rampa para entrar en el pueblo.


Para atravesar Villamayor hay que subir una rampa de hormigón de unos 400m a más del 16% de media. Comienzo a subir sentado, la bici me hace un caballito y no me voy al suelo de milagro, así que me pongo de pie y toca apretar mucho. El hormigón está bastante mal y además es muy estrecho, así que se hace muy difícil de subir. Las rampas llegan al 20% y por fin vemos el final de la rampa. Uff, se me ha hecho durísima, pero les hemos dado un buen espectáculo a los vecinos del pueblo, jajaja.
Tras pasar el hormigón hay un descansillo de unos 300m que me da la vida y aprovecho para observar las Ubiñas.


A partir de ahí, la carretera se convierte en una caleya, llena de baches y con mucha gravilla, y alterna rampas que llegan al 20% con descansillos largos que permiten recuperar. Así que con un par de apretones se llega bien arriba.


Llegamos a la cima. No me gusto nada la subida, para mí, la vertiente CIMA más fea de Asturias. El único aliciente es el rampón de hormigón, pero como no me gusta el hormigón...


Y bajamos por la vertiente de Prado, atravesando los espectaculares Puertos de Maravio, monumento natural.








Paramos en la Ermita de Santa Ana, para hacernos una foto con el cartel.


La vertiente de Prado, por donde bajamos, es realmente bonita, mucho más merecedora de ser CIMA, con un trazado y unas vistas espectaculares.


Lo único malo de esta vertiente es que tiene un motón de baches, y Pablo pilló uno de lleno y dio un llantazo, pinchando. Luego la cosa se torció, válvulas que desaparecen, tuercas que desaparecen, muelles que desaparecen, válvulas que salen disparadas... cuando la cosa se tuerce, se tuerce, jajaja.


Así que decidimos recortar la ruta, y bajar directamente a Trubia.
Como siempre, un placer rodar con Pablo y David, unos cracks.