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Perteneciente al concejo de Oviedo, y situada en la cara norte del Naranco, El Violeo es una subida clásica para los cicloturistas ovetenses. En los últimos años se ha hecho famosa gracias a ser utilizada por la Vuelta a Asturias, ya sea como previa al Naranco o como última subida antes de finalizar en Oviedo.
Estamos ante una subida corta, casi una cota, pero de dureza extrema. Tan sólo 2,2kms, pero con una media del 12% y rampas que alcanzan el 23%.
El comienzo de la subida, situado en el pueblo de Brañes, es demoledor, con rampas que llegan al 17%. Después la pendiente bajará un momento por debajo del 10% y tras ese descanso apenas volverá a descender del doble dígito, encontrándonos con varias rampas que supera ampliamente el 15%.
El punto álgido de la subida será la rampa que da acceso al Violeo. Son unos 100m que alcanzan el 23%. Allí tendremos que apretar los dientes para poder superar la rampa.
Tras pasar el Violeo aún nos quedarán unos 200m para coronar, con otro pico al 17% que os dará la puntilla final.
Tras coronar, la carretera sigue ascendiendo suavemente a base de toboganes durante algo más de 1km.



Otras dos rutas condensadas en una sola crónica. Dos rutas visitando subidas cortas, pero con rampas muy serias.

La primera ruta me acercó a Serandi, pueblo situado en la falda del Aramo. La ruta fue de algo más de 1100m de desnivel en tan solo 62kms.



Hoy se disputaba la tercera y última etapa de la edición de este año de la Vuelta a Asturias. La última dificultad de la ronda estaba situada en el Violeo, por lo que me acerqué hasta allí para verla en directo.
El día es magnífico, con un sol radiante y un cielo inusualmente claro, por lo que las vistas desde la vertiente de Ules son espectaculares.


Hoy tocaba acercarse a la segunda y última etapa de la Vuelta a Asturias 2015. El lugar elegido para ver la carrera fue, como no, El Violeo, en la zona final con la rampa del 22-23%, y en la que había un gran ambiente mientras se esperaba la llegada de los corredores.




Con algo de retraso llegan los primeros corredores, Madrazo y Mancebo que todavía aguantan escapados, aunque están a punto de ser alcanzados por los hombres fuertes de la general, con el lider Antón a la cabeza.


A partir de ellos un larguísimo reguero de corredores, entre ellos Fabio Duarte, ganador hace unos años del Mundial sub-23.







Después del goteo de corredores llega el autobús, y comienzas los típicos empujones a los corredores. No sé qué es peor, si el profesional que no hace su trabajo o el aficionado que cree que así hace bien al ciclismo.




Como nota curiosa, Gusev, en su día aspirante a gallo en clásicas (ejem) y con top-10 en Roubaix y Flandes, siendo empujado en el Violeo, yendo el 3º o 4º por la cola....


Ha sido una edición bonita de la vueltina teniendo en cuenta que vuelven tras un parón de un año. Esperemos que se siga disputando muchos años más.
El Naranco, la mítica ascensión ovetense, no está incluida dentro del reto CIMA, y para reivindicar su inclusión, este miércoles decidimos ascenderlo. 
Una de las principales características de este blog es su seriedad, jojojo, pero hoy me voy a tomar una pequeña licencia. La crónica de ese día es esta:

Tras largas discusiones en las rutas sobre la dureza de los puertos, decidimos que la mejor manera de dilucidar las dudas sería un duelo en la carretera, donde los escaladores de las montañas ovetenses recibirían a los rodadores de las llanuras lenenses, con la rica aportación en el mercenariato de Pablo.
El terreno elegido es el brutal enlazado del Violeo y el Naranco, uno de los más duros que se pueden encontrar.
La táctica era sencilla, reventar la carrera desde el primer momento y hacer añicos la grupeta.


El gas duró poco y hubo reagrupamiento general, pero las piernas ya habían quedado tocadas. 
Pablo se da un aire a Rui Costa, tiene cuerpo para rodar, es fino para subir y tiene una gran facilidad para dar el último relevo, jojojo.


Aquí David ya suelta el ataque definitivo para irse solo hacia la cima del Violeo.


Y si hay que subir rampas del 20% con la rueda rozando en la vaina... pues se suben, jajaja.


El Violeo es una conquista de gran magnitud, y se nota en nuestras caras de alegría.


Tras unos kilómetros de toboganes, llegamos al Naranco, y David ya está ansioso por atacar.



Así que hay que prepararle el terreno y me lanzo para hacer de puente, jojo.


Llegamos a San Miguel de Lillo y su mítica curva, comienza la zona más dura de la subida, los nervios son evidentes, jaja.


En los últimos 3 kms de subida, los ataques, contraataques, pájaras, recuperaciones milagrosas y demás actitudes alejadas del cicloturismo se repiten sin fin.


Así queda uno después de conquistar la subida más dura de Asturias.


David celebra la incontestable victoria de los escaladores oventenses, tanto individual como de equipo.


Y el paisanón también lo celebra, jojo.


Foto de grupo en la cima...


...y también en la placa homenaje al Tarangu.


David, Estrada, Marce y Pablo, un verdadero placer compartir ruta y risas con vosotros.

PD: Cualquier parecido de esta crónica con la realidad es pura coincidencia, jajaja.
El Violeo es una dura subida situada en la sierra del Naranco, en pleno concejo de Oviedo, muy conocida desde hace muchos años por los cicloturistas de la zona, y que se ha dado a conocer para el "gran público" los dos últimos años al ser incluida en el recorrido de la Vuelta a Asturias como subida previa al Naranco.
Pero al Violeo también se puede llegar desde el otro lado por hasta tres vertientes diferentes, desde Ules, desde San Lázaro de Paniceres y desde Llampaxuga, la más desconocida de las tres y de la que hoy voy a presentar la altimetría.
La subida al Violeo por Llampaxuga tiene una longitud de 3.8kms y un desnivel medio del 8,25%, aunque este porcentaje no es indicativo de la dureza de la subida, ya que la principal característica de la subida es la irregularidad, alternando rampas muy duras, de hasta el 15%, con zonas de descanso.
Podría utilizarse como pequeño puerto de paso, con rampas duras para romper la carrera, o como previa al Naranco, desviándonos hacia Ules en el km 2,75, ya que enlazan a la perfección por una zona de toboganes.

Todos los datos de la altimetría están tomados por Chus.


La subida comienza en este desvío, situado en la AS-232 que une Oviedo con El Escamplero.


La subida comienza con pendientes bastante continuas, en torno al 8-9%.



Y tras unos 300m de subida nos encontramos está pequeña rampa que alcanza el 12%.


Tras un pequeño descansillo llegamos a está rampa, la más dura del primer km, que alcanza el 13,5% de desnivel.


Tras otro pequeño descansillo, nueva rampa dura, esta vez al 12%.


Y tras superarla llegamos al pueblo de Llampaxuga.


Al atravesar las rampas, la subida nos ofrece un descanso ya que la pendiente disminuye considerablemente.


Una vez dejado atrás Llampaxuga, atravesamos un par de toboganes...


...y alcanzamos la curva de herradura a izquierdas que marca el comienzo de la zona más dura de la ascensión.


Esta zona es una recta de unos 300 que va aumentando progresivamente del 12% al 15%.


Superamos esa recta y llegamos a otro pequeño descansillo y de nuevo una zona al 12-13% sostenida para atravesar la localidad de Lampaya.



Se nota que hemos ganado altura y las vistas del Aramo desde Lampaya son espectaculares.


La pendiente da un pequeño respiro y baja al 8-9% hasta llegar al cruce de la carretera de Ules.


Giramos hacia la izquierda y nos encontramos una nueva rampa muy dura, aunque corta, al 15%.


Tras pasar esa rampa, la pendiente disminuye un poco y se estabiliza al 8-10%.


A medio km de la cima encontramos las dos revueltas consecutivas, el detalle más característico de la subida al Violeo por la vertiente de Oviedo.



Y ya solo nos quedan 500m hasta la cima, con pendientes muy constantes del 8-9%.


Llegamos a la cima. Si seguimos de frente llegaríamos al Violeo por una zona de toboganes favorables de un km y medio de longitud.


Las vistas de la zona central de Asturias desde la cima son espectaculares.




Candamo, Las Regueras y Llanera, son zonas cercanas a Oviedo por las que había rodado muy poco, así que estos días he hecho un par de rutas para conocer la zona, muy bonita para rodar, con terreno rompepiernas, pequeñas cotas, puertos largos y tendidos y muros tremendos. Las crónicas de las dos rutas son las siguientes.

El perfil de la primera ruta es el siguiente, con 92kms y 1700m de desnivel, con las subidas al Escamplero, La Degollada, La Ermita del Fresno y El Violeo.


Salgo de Oviedo y el terreno hasta el Escamplero es muy cómodo, y tras la corta y dura subida al Escamplero, vuelve el terreno favorable hasta llegar a Peñaflor. Allí comienza la carretera a subir poco a poco a base de toboganes hasta llegar a Grullos y comenzar la subida a la Degollada, larga, pero con zonas de descanso y sin muchas rampas, con vistas bonitas, hasta llegar al área recreativa de La Degollada.


Salgo de La Degollada y sigo por la carretera que lleva al Área recreativa para ver a donde llega, pero veo mucha rampa y no se si estará asfaltada, así que doy la vuelta, ya investigaré en casa y volveré, jejeje.
Vuelvo sobre mis pasos y bajo hacia Las Regueras por El Cogollo, pasando por pueblos con nombres tan curiosos como este.


Llego a Carbajal y me dirijo hacia el coco del día, la Ermita del Fresno. La subida se divide en 2 partes, la primera, un km durísimo, y la segunda es un km realmente bestial, con rampas del 20% sostenidas, y que me hacen apretar de verdad para poder coronar. Brutal, la cara que tengo en la foto lo dice todo.


Y de ahí bajo a Posada de Llanera y tomo rumbo Brañes, para volver a Oviedo por El Violeo, una de mis subidas favoritas, que con las piernas tocadas de la ascensión anterior se me hace bastante dura.






Pues tras mirar por internet la carretera que continuaba desde el Área recreativa de La Degollada, me encuentro esta bestial subida, que por supuesto había que ir a catar, con la compañía de Chus. Al final fueron 68 kms y 1100 m de desnivel.


La tarde es calurosa y poco a poco nos vamos acercando a Peñaflor.


Llegamos a Peñaflor y encontramos ya el cruce a la subida, toca apretar.



El comienzo es realmente duro, con medio km al 15% muy constante.


Hay algún tramo de descanso que hace algo más llevadera la subida.


Al km y medio de ascensión hay una rampa brutal de unos 250m y después la pendiente baja algo y hay algún descansillo, pero sigue habiendo algún rampón suelto, en un trazado básicamente rectilineo.
La zona intermedia no es muy bonita, con mucho pino y eucalipto, muy cerrada, no parece el centro de Asturias, sino más bien el occidente asturiano.





El último km es más abierto y nos deja unas vistas de Oviedo, Peña Mea, el Monsacro, el Aramo, las Ubiñas, realmente tremendas.




Últimos repechos, esta vez ya con vistazas y llegamos a la zona de cresteo previa al Área recreativa.




Y coronamos, ha sido duro, pero muy divertido.


Y de allí bajamos hacia Las Regueras, por un tramo preciosos, ya de bosque autóctono, y de nuevo con paisajes espectaculares.



Y vuelta a Oviedo, un poco apurada porque se nos hacía ya de noche. Como siempre, un placer compartir pedaladas con Chus.