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¿Qué decir ya a estas alturas de la Cruz de Linares que no se haya dicho ya? Uno de los puertos más bonitos del centro de Asturias, y pese a que no es muy largo, posee unas pendientes que le confieren una gran dureza.
Visitarlo siempre es un placer, y más en primavera, con la naturaleza en plena explosión de vida.

El frondoso valle del Trubia

La Cruz de Linares es uno delos puerto más bonitos que hay en los alrededores de Oviedo. En unas tres horas se puede ir y volver desde Oviedo y disfrutar de una subida preciosa. 63kms y 1350m de desnivel acumulado fueron los números de la ruta, con la subida a Las Carangas como previa al coloso del día.

Vistas desde la cima de La Cruz de Linares

El último puerto importante que había subido antes de que comenzase el confinamiento fue la Cruz de Linares por la vertiente de San Andrés, un puertazo con el que siempre quedo encantado, así que en esta mañana de domingo con unas horas libres para rutear por cerca de casa, que mejor sitio para visitar que este ícono del cicloturismo de puertos asturiano. Esta vez la vertiente elegida fue la de Proaza. Con el paso previo por el Tenebredo queda una ruta de casi 1500m de desnivel en tan sólo 58kms.

Los kilómetros finales de la Cruz de Linares son un espectáculo para la vista
Bandujo y La Cruz de Linares son dos conocidas subidas a nivel cicloturista situadas en el valle del Trubia. Estas dos subidas enlazan a la perfección, y pese a tenerlas cerca de casa, y a haber subido ambas en múltiples ocasiones, nunca las había hecho en la misma ruta.
Que mejor excusa para volver a acercarse, en una ruta que alcanzó los 2300m de desnivel acumulado en tan sólo 77kms.


Herraduras en la subida a Bandujo

La Cruz de Linares es una preciosa, y muy dura, subida situada en el valle del Trubia, a pocos kilómetros de Oviedo. Hacía ya tres años desde la última vez que lo había subido por la vertiente de Proaza, por lo que el pasado domingo tocó hacer una visita a esta espectacular subida.

Vistas desde la cima de la Cruz de Linares

El domingo pasado visité La Cruz de Linares, por su vertiente de San Andrés. La ruta fue sencilla, un sube-baja desde Oviedo, para un total de 59kms y 1150m de desnivel.



Aprovechando que la Cruz de Linares queda cerca de Oviedo, el pasado martes nos acercamos por la tarde a disfrutar de sus rampas, para hacer una ruta de 63kms y algo más de 1600m de desnivel, incluyendo también en la ruta las subidas al Tenebredo, el Escamplero y Llampaxuga.



Aprovechando que las tardes han crecido y ya se pueden hacer salidas algo mas largas, decidí acercarme hasta la Cruz de Linares, por su vertiente de Proaza, ya que hacía casi dos años que no la visitaba.
La ruta fue unipuerto, 65kms y unos 1000m de desnivel, pero no hay tiempo para más.


Tras unos kms cómodos hasta Proaza, llego por fin al cruce donde comienza la ascensión y el paisaje se torna espectacular.


Los primeros 4 kms superan el 10% de media, así que ya de inicio meto todo el desarrollo y me dedico a subir con mucha calma, disfrutando del paisaje y haciendo muchas fotos. Lo malo es que tenía el sol de cara y las fotos de esta zona salieron muy mal, solo esta foto se medio salva.


La llegada a Sograndio marca la zona más dura de la subida, con rampas muy duras. Justo al salir del pueblo hay un descanso y a partir de ahí la pendiente baja un poco, al 8-9% y la subida se abre dejando unas vistas del Aramo y del Valle del Trubia espectaculares.








Puertazo, duro y de una belleza espectacular. Hacía mucho que no disfrutaba tanto de una ascensión.


Ya solo quedaba bajar de nuevo al valle y volver a casa por terreno rompepiernas pero con muy buenas sensaciones.
Hoy por la mañana, tocaba visitar La Cruz de Linares, que hacía ya más de un año que no iba por alli pese a estar cerca de casa. La ruta fue poca cosa, 58kms y 1100 de desnivel, pero siempre es bonito visitar un puerto tan bonito como éste.


Terreno cómodo hasta San Andrés, donde comienza la subida. Las primeras rampas son muy duras, llegan al 17%, pero tras el primer kilométro y medio, abandonamos el bosque, la pendiente da algún respiro y podemos ver el valle del Trubia al fondo. Impresiona la altura que se gana en un momento.


 En los primeros kilómetros la carretera es una alfombra, con un asfalto casi perfecto.


Tras cuatro kilómetros de subida llegamos a Castañedo del Monte y al punto álgido de la ascensión, la rampa de hormigón al 17% que hay que superar para salir del pueblo.


Tras esa rampa, la pendiente desciende y se alternan zonas al 8-10% con otras de descanso. El asfalto empeora bastante, la carretera se estrecha y cada poco encontramos baches, que subiendo se pasan sin mayor dificultad, pero para bajar por aquí hay que ir con mucho cuidado.




Al llegar a Linares se mete la niebla y me impide disfrutar de las espectaculares vistas de la cima, pero esta subida es bonita siempre, por sus rampas y su trazado.


Ruta circular alrededor de la sierra del Aramo. 106kms y 2600m de desnivel con las subidas a La Cruz de Linares por San Andrés, La Cobertoria por Quiros y El Cordal por Pola.