La Bobia: paraíso del cicloturismo de puertos - 31 de Agosto de 2018

El occidente asturiano es la zona estrella de la región a la hora de hablar de cicloturismo de puertos. Y La Bobia es el epicentro de esa zona. Un enjambre de carreteras ascienden a la sierra dotándola de infinitas vertientes y convirtiéndola en el paraíso del cicloturismo de puertos en Asturias.
Llevaba un año sin hacer una ruta por el occidente asturiano, así que decidí ir a subir dos vertientes de La Bobia, la de Doiras y la de Penzol, en una ruta que acumuló 2450m de desnivel en tan sólo 100kms.


Sierra de La Bobia


Salgo de Boal poco después de las 9 de la mañana. La temperatura es fresca, pero está despejado exceptuando algún banco de niebla puntual en el fondo del valle o pegado a alguna ladera.
Al fondo ya puedo ver los molinos de la sierra de la Bobia, el objetivo del día.



Tras un largo y poco pronunciado descenso, llego al puente Urubio, al lado de la presa de Doiras. Allí comienza la primera vertiente de La Bobia que voy a subir. 18kms y unos 1000m de desnivel me esperan.



Los primeros kilómetros son suaves y transcurren entre árboles. Ideales para ir poniendo las piernas a tono.



Según gano altura voy saliendo de la niebla y el sol me va calentando, aunque todavía sin mucha fuerza.



Tras unos 5kms de subida ya veo a mi izquierda el collado donde se sitúa el área recreativa de Folgueirou, donde finaliza la primera parte de la subida.


La pendiente aumenta y pasa de rondar el 5-6% a rondar el 7-8%.


En Folgueirou me desvío a la derecha. La carretera se estrecha y la pendiente se eleva. La pendiente se acerca al 10% y puntualmente la supera.


La subida, excepto algún pinar puntual que se cruza, se vuelve muy abierta y deja unas vistas espectaculares.
El viento entra con fuerza y es fresco. El sol me da de lleno pero la temperatura es suave, incluso por momentos demasiado suave.




Tras 3kms bastante duros llego a una especie de meseta que hay a los pies de la Sierra de San Isidro.


Ahora hay un par de kilómetros más suaves atravesando una preciosa zona de praderías.





Al llegar a los pies de la Sierra la pendiente se vuelve a elevar y se coloca en torno al 8-9%. Voy subiendo muy tranquilo y de momento las sensaciones son inmejorables. 



El día está despejado, pero se ha formado algo de bruma que me impide disfrutar con total claridad de las vistas.



Tras otro par de kilómetros duros, corono un pequeño collado en la Sierra de San Isidro para desde allí atacar la parte final de la subida a La Bobia.


Tras 1km de descenso, llego a la parte final de la subida. Me queda un par de kilómetros suaves para coronar.



Pese a estar a tan sólo unos 1000m de altura, la sensación de alta montaña y soledad es total.





En la subestación eléctrica doy por finalizada la subida. 18kms y 1000m de desnivel. Un coloso con todas las letras.


Ahora tengo unos kilómetros de toboganes por la carretera que crestea por la Sierra de la Bobia.


El paisaje es bestial y el viento frío, pese a estar en agosto, me castiga con fuerza.






Tras pasar el Parque eólico de Grallas sólo me queda terreno descendente hasta La Garganta y Vegadeo. Llegando a La Garganta se puede ver detrás de ella el Pico Ouroso.



Tras un largo y cómodo descenso llego a Vegadeo. Allí me desvío hacia Samagán, no sin antes meterme entre pecho y espalda un pincho y un refresco, que la siguiente subida va a ser larga y dura...



Tras unos kilómetros de suave falso llano llego a Samagán. Allí me desvió a la derecha para subir a La Bobia por la vertiente de Penzol / Arco.
La subida comienza con un primer kilómetro duro.


A la derecha podemos ver el Caserón de Sestelo, antigua fábrica de papel reconvertida en casa de indianos.


Los primeros kilómetros transcurren rodeados de árboles. Las pendientes alternan zonas duras al 7-8% con zonas más suaves e incluso algún descenso.



Al fondo se ve Penzol. La subida se vuelve dura ahora y los descansos desaparecen. Además el valle es cerrado y no entra una gota de aire. Empiezo a sudar más de la cuenta así que me lo tomo con calma.



Llegando a Penzol se puede ver el precioso valle por el que se va subiendo.


Poco más arriba de Penzol se llega a la Sela de Couselo, donde encontraremos un descanso antes de afrontar la segunda parte de la subida.


Tras un par de kilómetros llanos y de suave descanso, cojo el desvío que lleva a Arco y la carretera se vuelve una pared. La pendiente no baja del 13-14% durante un kilómetro.



Tras un kilómetro demoledor, la pendiente baja al 9-10% y hasta se agradece, jaja. Poco a poco la pendiente sigue bajando exceptuando alguna rampa dura que supera el doble dígito.
Las vistas desde esta zona son brutales. Alta montaña pese a estar a poco más de 600m de altura.


Tras un tramos más suave, al llegar a Leirio me encuentro otro rampón de escándalo. Durante 500m la pendiente apenas bajará del 15%.



Llego al cruce con la carretera que viene de Molejón y me encuentro un pequeño descanso. Poco después la pendiente vuelve a situarse sobre el 6-8%.


Los último kilómetros son preciosos pese a que la niebla me estropeé las vistas. Son muy abiertos, confiriéndole al puerto el estatus de puerto grande.





La temperatura vuelve a ser fresca, pero voy en las últimas ya por el calor que ha hecho antes.



Al fondo ya veo el Campo a Bobia, lugar donde voy a finalizar esta vertiente.


Aunque para coronar voy a tener que darlo todo ya que los 300m finales son brutales.



Y llego a Campo A Bobia. Otro puertazo de 18kms y casi 1100m de desnivel.



Bajo hacia Boal por la carretera que lleva hacia Penouta. Esta recién asfaltada y es un lujo rodar por aquí en medio de estos paisajes espectaculares.


A la izquierda se ve el repechón de Leirio por el que subí antes.


Un poco más adelante se ven las espectaculares revueltas de la vertiente de Caborcos de La Bobia.



Todo este tramo es espectacular y cada poco paro a disfrutar del paisaje y hacer fotos. Tantas que me quedo sin espacio en la tarjeta del móvil.





Al fondo ya veo Penouta. Y como voy en las últimas me llevo un alegrón ya que marca casi el final de la ruta, jaja.




Al fondo Penouta. Me quedan como 1,5kms al 7% que hago penando, jaja.



Corono Penouta lleno de alegría por la ruta tan bonita que he hecho. Sólo me queda bajar hasta Boal e ir planeando la siguiente ruta por el occidentes asturiano, zona de puertos increíbles.



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