Por La Cerezal y La Fayona - 5 de Agosto de 2020

La Cerezal es una de las varias ascensiones por las que se puede llegar a la Sierra de los vientos. han pasado casi 5 años desde la última vez que fui por allí, y todavía recuerdo perfectamente el pajarón que me pillé en aquella ocasión, por lo que la ocasión era perfecta para volver a visitarla y quitar el mal sabor de boca. 
La ruta fue corta, tan sólo 62kms, pero con más de 1300m de desnivel acumulado.

Montaña, prados, vacas y mar. Asturias en una sola foto.


Salgo de Muros del Nalón sobre las 10 de la mañana. El pueblo está lleno de gente, y es que la cantidad de turistas que hubo este verano en Asturias no fue normal.
Salgo por la general rumbo a Soto de Luiña. El terreno es cómodo y sirve como calentamiento.


La temperatura es perfecta, no hace viento y no hay una nube. Es el día perfecto para disfrutar del cicloturismo.


Tras pasar Soto de Luiña me meto de lleno en una de las carreteras más solitarias y bonitas de Asturias, la que transcurre por el valle del río Esqueiro.



Cada rincón de este valle es precioso y me detengo varias veces a disfrutar de la belleza del lugar y de la soledad.





La parte más alta del valle transcurre por una zona con arbolado autóctono por la que es un auténtico placer rodar.


A la izquierda se puede ver el parque eólico de la Sierra de los vientos.




Llego a Arcallana, donde me desvío a la izquierda para, tras un kilómetro de descenso, comenzar la subida a La Cerezal.



La Cerezal empieza muy dura, con pendientes que rondan, o superan, el 10%



Carretera estrecha, ni un coche, paisaje precioso y buenas sensaciones. El día lo tiene todo para disfrutar de la subida y es lo que estoy haciendo.



En Lendepeña hay una pequeño descanso, pero para llegar al pueblo antes hay que superar un buen rampón.


Tras pasar el pueblo vuelven las rampas duras. Además han echado gravilla a la carretera y derrapa un montón al ponerse de pie.



La pendiente no baja del 10% y se nota porque en seguida queda Lendepeña muy abajo.


A mi izquierda aparece la Ermita de la Cerezal, que está situada cerca del punto más alto de la subida.


El último kilómetro de la subida está en un estado horrible y hay que esquivar los baches, que parecen más bien cráteres de bombas...




Tras poco más de 5kms de subida corono y puedo disfrutar de unas vistas espectaculares.






Bajo por la vertiente de Gallinero. Nunca subí por aquí y vuelve a ganar posiciones en la lista de subidas pendientes.



Tras un par de kilómetros de subida hasta Malleza, bajo hasta Agones, donde comienzo la clásica subida a La Fayona.


La subida es muy cómoda y agradable de hacer ya que no tiene grandes pendientes y transcurre por un entorno bonito.


Desde la cima se puede ver la desembocadura del Nalón



Y tras un par de kilómetros de cómodo descenso llego de nuevo a Muros del Nalón. Una ruta muy bonita, y más teniendo en cuenta el poco tiempo del que disponía.




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