La Roñada es una ascensión situada en el concejo de Candamo, siendo una de las múltiples carreteras por las que se puede ascender a la Sierra del Pedroso y sus zonas aledañas.
Los poco más de 7kms de subida se pueden dividir en dos partes claramente diferenciadas. Los primeros 4kms transcurren por un bosque, con pendientes constantes que rondan el 5-6%. Los últimos 3kms son más irregulares, alternando alguna zona al 7-8% con otras prácticamente llanas.


En la localidad de Santoseso, situada en el concejo de Candamo, está situado el inicio de esta ascensión. Allí tomaremos la carretera AS-315 que discurre entre Santoseso y La Peral.



Las pendientes son muy constantes desde el inicio de la ascensión. 5-6% que permiten ir adaptándose al ritmo de subida sin mayor problema.


Poco a poco nos acercaremos al bosque que marca está primera parte del puerto.


Entramos en el bosque, con las pendientes que continúan en torno al 5-6%.



Tras 3,9kms de subida llegamos al cruce de Los Veneros, donde finaliza la primera parte de la ascensión y nos encontraremos un pequeño descanso que dará vida a nuestras piernas.


Cruzamos Valdemora, el único pueblo que se sitúa en este puerto, con pendientes muy cómodas.


A la salida de Valdemora llegaremos a la espectacular curva de vaguada que nos servirá de mirador para disfrutar de las magníficas vistas del valle del Nalón.




En el último kilómetro nos encontraremos la zona más dura del puerto, con rampas que ronda el 7-8% hasta llegar a la pequeña localidad de La Roñada.




Ya en la cima, podremos disfrutar de las vistas de esta zona de la sierra, y de la desembocadura del Nalón en San Esteban de Pravia.




Un domingo por la tarde suele ser el día más aburrido de la semana, así que una buena manera de romper ese sopor es salir a hacer una rutilla en bici. 72kms y 1300m de desnivel con las subidas a El Carbayu y La Teyerona.




Los primeros kilómetros de la ruta son cómodos hasta llegar al Berrón, pero no tienen mayor aliciente, muy feos entre naves y polígonos. En El Berrón me desvío hacia La Gargantada, subida muy cómoda que en esta época luce muy bonita con los árboles verdes y tupidos.


Bajo a Sama y me dirijo a Ciaño, con parada en el paso a nivel al estilo París-Roubaix, jajaja.


En Ciaño comienzo la ascensión al Carbayu, corto puerto de paso para cruzar de la cuenca del Nalón a la del Caudal, pero rampas bastante duras con las que se gana altura rápidamente.




En la cima falta el mítico cartel de Otones, jaja.


Desde ahí enlazo con la cima de Santo Emiliano para iniciar el descenso hacia Mieres. Tras varios kilómetros de bajada me desvío hacia La Teyerona por la vertiente de La Llonga.
El comienzo de la subida está metido en el bosque y agradezco las sombras ya que el sol ha comenzado a apretar bien.


Al llegar a La Llonga la subida se abre y las vistas del valle son preciosas, con los bosques luciendo un verde espectacular.




El último kilómerto de la subida tiene varias rampas que rozan el 20% y que me ponen en su sitio, así que llego con lo justo al área recreativa de la cima, donde hay gente disfrutando del buen día que hace...


...y también han aprovechado para ¿hacer la colada?, jajaja.


La pena es que la niebla oculta las vistas del Aramo.


Ahora sí bajo a Mieres por la otra vertiente de La Teyerona y me dirijo a Soto de Ribera por la general, con el viento molestando bastante. 
Subo hasta El Condado y allí continúo por la carretera que lleva a Picullanza, con las nubes acercándose y amenazando lluvia tras haberme asado poco antes, jaja.


Antes de Picullanza me desvío hacia Casielles por una preciosa carretera muy estrecha....


...para afrontar una vertiginosa subida que me llevara a la encerrona del día.


Allí me encuentro algo más de un kilómetro de subida con varias rampas al 15% en las que doy unos chepazos tremendos, jaja.


Y en esta pequeño área recreativa se corona, enlazando con la carretera de La Manjoya, ya al lado de casa.


Ruta pequeña, pero me lo he pasado muy bien subiendo a La Teyerona por una vertiente que todavía no conocía e investigando caleyas por La Manjoya. Parece que todavía quedan parajes por cerca de casa que no conozco, y se agradece.
La media montaña asturiana da infinitas posibilidades para hacer rutas cicloturistas. Esta vez nos acercamos a la zona de Llanera, Candamo e Illas, con las ascensiones a La Roñada y La Miranda.
104kms y 1350m de desnivel en total.
Salgo de casa rumbo a Posada de Llanera, donde he quedado con Hugo y el crack. El trayecto hasta allí es bastante pesado por el tráfico.
Una vez juntos, salimos de Posada por terreno rompepiernas lleno de toboganes.


Nos acercamos a Santa Cruz de Llanera, con buenas vistas de la Sierra del Pedroso.


Desde allí afrontamos una bajada larga y cómoda hasta Peñaflor, para algunos casi como el Galibier, jajaja.


En Peñaflor continuamos hacia Pravia, por una carretera con continuos toboganes en los que empieza a haber los típicos ataques a traición cuando alguno para a mear, jaja. 
A nuestra izquierda, en la otra orilla del río Nalón, podemos ver la subida a San Tirso.


Tenemos un buen repecho para llegar a Santoseso, donde comenzaremos la ascensión a La Roñada.


Aquí ya se puede ver a Hugo y al crack soltándose indirectas.... y es que vaya subidita que me dieron, jaja.


Los primeros kms son más abiertos, con pendientes suaves del 5-6%



Más tarde entramos en el bosque, con un verde espectacular, y las pendientes manteniéndose en el 5-6%.


Llegamos al cruce de Los Veneros, disminuye la pendiente, y comienza el espectáculo del crack y Hugo, soltándose unos hachazos que no son ni medio normales, jaja.


Llegamos a una curva de vaguada que atraviesa unas praderas espectaculares, y con buenas vistas del valle del que venimos.


Y ahí siguen el crack y Hugo a su rollo, jajaja.




Coronamos La Roñada y podemos ver San Esteban de Pravia y la desembocadura del Nalón.




Seguimos rumbo a La Peral, con el Gorfolí delante nuestro.



Y bajamos a Avilés, donde nos espera un más que merecido avituallamiento.


La Miranda es la siguiente dificultad del día, a la que nos dirigimos con calma....


...pero de nuevo me llevan por la subida echando chispas, esto no es ni medio normal, jajaja. 
La Miranda, pese a ser muy suave en números, es un puerto muy resultón, con buenas vistas en la cima.


Y en la cima ya me separo de Hugo y el crack, que sigan ellos atacándose por su cuenta, que a mí ya me reventaron con su cicloturismo de chip, jajaja, y yo sigo tranquilamente hasta casa.

Grandísima ruta, muchas risas, como siempre un placer compartir pedaladas con Hugo y el crack. A ver si repetimos pronto...