Pandenes, Cruz de Peón y Pico Fario - 16 de Abril de 2019

La Cruz de Peón y Fumarea / Pico Fario son dos subidas clásicas de la zona central asturiana que enlazan a la perfección y que dan posibilidades de hacer rutas duras, pero relativamente asequibles. La semana pasada me acerqué a ambas subidas para hacer una ruta de 106kms y unos 1800m de desnivel acumulado.


Torreón de Niévares



Salgo de Oviedo a media mañana. La temperatura es fresca, pero buena. Voy hasta La Secada por la general a ritmo tranquilo ya que tengo algo de viento de cara.
Al llegar a Sariego me desvío hacia Pandenes por el atajo que hay, en el que tengo que superar un buen rampón.


Justo al coronar ese rampón aparecen ante mí los Picos de Europa.


Sigo hacia Pandenes y voy enlazando carreteras a media ladera hasta llegar a la carretera que va de Infiesto a Villaviciosa.
Bajo hasta Villaviciosa donde tenía pensado comer, pero voy bien de tiempo y fuerzas, así que decido comer en Peón.
Cojo la carretera de La Campa y tras algo más de medio kilómetro me desvío hacia Niévares.



Tras unos 5kms de valle me desvío hacia la Cruz de Peón. Allí mismo comienza la subida, y lo hace de manera explosiva, con rampas que superan el 10% y llegan a alcanzar el 15%.


Al llegar a Niévares la pendiente disminuye y se sitúa en torno al 7-8%. El paso por el pueblo, con su Torreón, es precioso.



Todo el tramo final hasta la cima de la Cruz de Peón está caracterizado por las vistas de los Picos de Europa a la derecha.




Corono la Cruz de Peón contento por lo bonito del puerto...y porque no queda nada para el bocadillo, jaja.


Desciendo hacia Peón y a la izquierda puedo ver el valle por el que se desarrolla la siguiente subida del día: Fumarea / Pico Fario.


Para a comer en Peón con un servicio más que mejorable. Lento y además me traen un bocadillo de algo que no pedí. Por no esperar otra eternidad me lo como, aunque al ser queso azul después me va a repetir un montón, jaja.


Comeinzo a subir al Fario. Los primeros kilómetros son un suave falso llano. Los prados lucen preciosos ya que empiezan a tener ese color verde ácido primaveral.


En cuanto se inclina la carretera se acaban las romas. Todo el tiempo al 9-10%.


Subo a buen ritmo y en el descanso que tiene a la mitad veo el cielo abierto. Allí cojo algo de aire para afrontar los dos últimos kilómetros de la subida, que de nuevo apenas bajan del 10%.



Crono Fumarea y me desvío hacia el Pico Fario. Me esperan rampas muy duras con algún descanso intercalado entre ellas.


Como esté el día despejado, este tramo es precioso, con el mar a un lado, la Cordillera Cantábrica al otro, y los Pico de Europa a la espalda.



Corono el Pico Fario, hago la foto de rigor, y para abajo, que aquí arriba sopla un viento frío que corta.


Vuelvo a Oviedo como un obús gracias al generosos viento que me sopla de culo, jaja. Y llego a Oviedo encantado por la ruta tan guapa que he hecho.



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